Yo sé que aunque esta es la verdad, no es toda la verdad,
lo que pasa es que el resto de la verdad no duele tanto.
Alexander,
Te necesito tanto a mi lado. Hay días difíciles, en los que necesito tu abrazo y tu mirada sosegada para calmar mis inquietudes.
Hoy me he levantado llorona y recuerdo qué me decías cuando me vine a Köln y me quejaba de las permanentes nubes: “Detrás de esas nubes, siempre está el sol. Tarde o temprano aparecerá”
Daría lo que fuera por escuchar esas palabras a mi oido, con el calor de tu aliento y el perfume de tu voz cuando llegue hoy a casa.
No me sueltes.
Clementine
Esta mañana, el tunnelbana parecía la entrada al averno. Desierto, y con el único sónido de mis pisadas y las escaleras mecánicas.
Esta es la estación de Radhuset ¿la recuerdas?
Te echo mucho de menos, Clementine.
Hola Alexander,
He pensado que esta foto te gustará.
La he hecho esta mañana esperando a que el té infusionara y Gimmy ha querido salir también en ella.
Cada mañana miro por la ventana de nuestro piso mientras me tomo el té (si es que no estoy chateando contigo, claro) y saboreo cada uno de los ingredientes: unas veces cardamomo; otras el regaliz; otras los cítricos; a veces incluso fresa (ya se que ese no te gusta).
Es mi momento de reflexión sobre esta espera…
Clementine
Copenhagen, la ciudad que nos vió pasear de la mano de nuevo. Que escuchó nuestros gemidos al únísono de nuevo, jadeando sincronizadamente de placer. Que nos escuchó reir a carcajadas y secó nuestras lágrimas después…
Clementine